miércoles, 17 de diciembre de 2008

Les cuento una historia de amor

Si hay algo que extraño es ver a un par de enamorados que de cuando en cuando les veía en las mañanas desde mi niñez. Ahora por causas relativas a la modernidad el lugar donde vivo se ha ido poblando cada vez más y hacia arriba lo que me impide verlos como antes llegué a hacerlo. Además me cuentan que ella ha perdido algo de su blancura y esplendor y a él no le dan más de 25 años para que pierda parte de su belleza.



¿De quién les hablo? de un par de volcanes que están en el valle de México, el Iztaccihuátl y el Popocatépetl y datos que encontré son la segunda y tercera montañas más altas del país, sobre los 5,000 mts sobre el nivel del mar. Un amigo especialista en excursionismo y montañismo que es vigilante y guía de la zona de los volcanes me cuenta que ella (Iztaccihuátl) ha perdido sus nieves y él (Popocatépetl) no le dan más de 25 años para que lo haga.


Duele escuchar esto porque era maravilloso levantarse en esta época y en un lugar de clima templado y la nieve ni la conozco y solo cae en algunos sitios altos, como esos volcanes, era espectacular ver un cielo azul, pero de verdad azul, limpio, frío, y al fondo esos dos enamorados cubiertos de blanco.


Pero va la historia de amor que les prometía:


Cuenta la leyenda que antes, mucho antes, de la llegada de los españoles a México, que todavía no se llamaba México, un rey tenía una hija, Iztaccihuátl, hermosa y joven la cual estaba enamorada de un apuesto y valiente guerrero Popocatépetl quien a su vez la amaba a ella pero su fortuna aún no estaba a la altura de lo que el padre pedía por su hija así que el guerrero salió para buscar honor y riqueza para merecer a la bella princesa. Pasaron meses y meses y ella no tenía noticias de él, pero seguía amándolo y siéndole fiel, él a su vez se inspiraba en ella para soportar las carencias e incomodidades que vivía en su búsqueda de un rey enemigo para llevar su cabeza como trofeo de guerra. Sin embargo, la belleza y virtud de la princesa llaman la atención de otro rey, un tlaxcalteca llamado Citlatepetl, el cual intrigando relata la muerte del guerrero amante de la joven y a su vez pide la mano de ella. Esta noticia deja desolada a la princesa la cual sin importarle ya su destino porque él ya no está, acepta ser la esposa de Citlatepetl. Se desposan y cuando es ya su mujer, un grupo de guerreros llega encabezados por Popocatépetl quien trae la riqueza que necesitaba para casarse con su princesa y la cabeza del rey enemigo como prueba de valor y honor. Al enterarse de la noticia y de como sucedieron las cosas, hay una lucha entre ambos hombres, Iztaccihuátl también se da cuenta del engaño y corre por el antiplano, desesperada y debatiéndose entre el amor y la obligación. Popocátepetl la sigue y la encuentra tendida en una planicie, boca arriba, como dormida, se acerca a ella pero ella ha dejado de existir. Delicadamente, toma a su amada y la coloca en un altar. El guerrero, inclinado frente a ella, llora y sufre, se da cuenta que de nada le importa el honor, riquezas y todo sino está ella y pide a los dioses que se compadezcan y que si en vida no pudieron estar juntos, que al menos en la muerte él pueda cuidar su descanso.


Los dioses se compadecen de este gran amor y en una planicie, la nieve cae y las siluetas de ambos amantes se van cubriendo de blanco a tal grado que en la mañana aparecen dos altísimas montañas con las formas en que quedaron sus cuerpos. En donde ella yace acostada, como dormida y él inclinado custodia su sueño eterno. Celoso, muy celoso Citlatépetl se da cuenta que aún en la muerte no pudo separar a la pareja así que a su vez pide a los dioses obscuros que lo conviertan en montaña también, lo cual le conceden y así este hombre sigue vigilando aún a la pareja de enamorados.














Cuadros de Jesús Helguera

La Leyenda de los Volcanes y Grandeza Azteca










2 comentarios:

Carmen Tye dijo...

Gracias!
Somos tan ricos en historias, leyendas.. Nuestra cultura es maravillosamente rica y esta es una de las mas bellas

como vamos con el conteo navideño? jaja

besitos

JuLi dijo...

que lindo esos paisajes que se ven por ahi, esperemos que muchas de estas maravillas no se pierdan como se cree..
un beso grande