sábado, 20 de diciembre de 2008

Día 23 de diciembre, los regalos, las filas y mis pensamientos

Les comento como suele ser ese día en especial para una servidora:

Despertarse temprano con ojeras de panda porque no pude dormir bien la noche anterior. Causas: no tengo ningún regalo, no tengo idea para regalos, estoy cansada por el trabajo de noviembre y diciembre y no hay ánimos para buscar regalos, todo mundo tiene al menos idea de regalos y yo estoy pensado seriamente en ensobretar un billete y volver a ponerlo en el árbol como lo hecho en varias ocasiones.

Llegada a la oficina y aún llamadas de gente pidiendo algo que no esta en mis manos resolver pero tengo que dar la impresión de que sí puedo hacerlo (combinación de habilidades). Los compañeros con menos carga laboral (rabieta porque el trabajo y responsabilidades no están bien distribuidas) están haciendo planes para el día siguiente: que sí la cena, que sí los regalos (de nuevo la punzada en la panza por regalos que aún ni idea de que serán) y el reproche de porque no organicé un intercambio con mi compañeros del mismo Departamento (¿cómo pensar en intercambios si los diez de mi área apenas y podemos dormir?) así que sonrio y sigo corriendo.

Medio día, hora de comida, hay que aprovechar para ir a comprar algo, casi, casi lo que sea, (y en casa que son tan sangrones y nada de lo que les compro les gusta) así que sacrificó mi hora de comida y a buscar en tiendas atestadas, con empleados tan cansados como yo y lo que me gusta no me alcanza y para lo que me alcanza ni mencionarlo...

Tarde, quizá tenga un par de regalos que seguro no les va a gustar a sus dueños, yo preferiría que me dijeran que quieren de regalo y así comprarlo y no que me digan "danos una sorpresa" esa sorpresa nunca ha sido acertada y mi esfuerzo se queda guardado (en el mejor de los casos) en un cajón por ahí. Aún me faltan varios regalos y el presupuesto debe agrandarse un poco.


Noche, en casa escondiendo mis dos regalos y pensando en los otros que me faltan, así que al día siguiente vuelvo a lo mismo con dolor de barriga, ojeras y unas horas más para buscar porque solo hay medio día laboral. Tiendas atestadas, se que hay crisis y muchos problemas económicos en el mundo pero ese día yo tengo mis dudas porque parece que todos estan forrados de dinero y hay que ir a gastarlo... filas interminables... más angustias... por fin todos los regalos... llamada al celular que faltan cosas para el pavo receta aquí (que tengo el honor de hornear yo) y hay que comprar más.


Ya más tarde, en casa, después de preparar las cosas para el famoso guajolote (así me gusta llamarlo) me encierro a envolver mis regalos... la verdad las envolturas y yo no somos muy compatibles y lo importante es que no se vea nada hasta la noche (lo cual no son muchas horas) y a bajar con ellos para ponerlos en el árbol.

Llega la hora de abrirlos y el dolor de panza regresa... primero mi mamá y su mirada me vuelve a decir que no le atiné...
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Pareciera exagerado pero seguro le ocurre a más de una persona, quizá por eso la época navideña no es de mis favoritas, quisiera recordar otra manera de pasar estos días pero no puedo, desde que trabajo siempre ha sido correr, caminar, ajetreo, gente, gastos, quejas y poco del espíritu que debe reinar que es de reflexión, cariño hacia los demás y hacia Dios.

Pero el mundo moderno es así, el consumismo a su máxima expresión, es como una vorágine que nos engulle aunque no queramos, en ese día 24 de diciembre trato de recordar un poco el mensaje que se nos regaló pero me duele comparalo con lo que vivo ¿cómo pensar en amar a mi prójimo como a mi mismo si hay media docena de gente que tomaría con gusto mi lugar en la fila interminable del supermercado si yo me moviera un poquitín?

Supongo que algo esta mal, muy mal que hace que la Navidad se haya desvirtuado tanto o quizá la desvirtuada sea yo.

2 comentarios:

Sailor© dijo...

Llegue aquí por casualidad, pero me gusto ver que tienes muchos intereses, cine, leer, tejer... y pensé que hace años de años que no tejo..sólo lo hice en el colegio, pero bueno...

Además cuentas que estas cansada, obviamente con ese ánimo también querría desaparecer.

Hace años tome la decisión de vivirme la navidad de la forma más sencilla... entonces no compro regalos... hago regalos... ejemplo. Regalo canciones que le gustan a mis amigos y familia. Las bajo de internet... a veces bajo libros y los imprimo... otras regalo pasteles, etc.
Me gustan los regalos sencillos... fue una decisión para disfrutar esta época, no me pregunto si tengo dinero o no, pero si me gusta que la persona que recibe el regalo sienta que estoy pensando en ella...

Para la cena de navidad.. compro la cena o le pido a alguien que la prepare... ante todo en pedir ayuda es lo mejor, antes que estar tan cansada y no poder disfrutar nada..
Muchas navidades las vivi estresada y no me gusto para nada.

Un abrazo!

Sailor

Carmen Tye dijo...

Y que tal un certificado de compra? digo, asi cada quien segasta lo suyo en lo que mas les gusta, pero es cierto que a veces la cantidad que alcanza para el certificado... mejor la escondemos no?

Animo!!! Si es cierto que no deberia tratarse alrededor del consumismo estas fechas pero pues ni mo' ya estamos,

Espero y soluciones pronto la situacion!
besitos