Más allá del final feliz: Telenovelas atípicas que rompieron las reglas
Otra noche de insomnio, no sé porque de cuando en cuando simplemente no puedo dormir, no tengo sueño, me siento con energía y mi cuerpo y mente no quieren descansar.
Cuando esto me pasa tengo una dinámica: Pensar en un tema cualquiera, repasar mentalmente cuanto se sobre el mismo y ordenar mis ideas al respecto. Eso me ayuda a relajarme con el plus de saber más sobre cosas que de otra forma ni pensaría.
Esta noche le toca a las Telenovelas, un gran tema si me permiten decirlo, toda una cultura, una tradición en las casas mexicanas por décadas, crecimos, lloramos, nos enojamos por historias que les pasan a personas que se hacen familiares porque permitimos su entrada a nuestras casas todas las tardes-noches.
Así que me levantó, tomo un café americano (hecho con instantáneo) y me pongo a escribir sobre mi tema.
¿En las telenovelas, en qué momento nos volvimos tan exigentes con los finales felices?
Haciendo memoria para el blog, de las historias que he visto o me he enterado, me puse a pensar en el año 1988.
En ese entonces no teníamos redes sociales para quejarnos en tiempo real, ni
streaming para saltarnos los comerciales. Estábamos atrapados frente al
televisor, compartiendo el mismo aire y la misma sorpresa. Fue justamente ese
año cuando la productora Carla Estrada hizo algo impensable en una historia de la tarde, Amor en silencio: metió
a una villana desquiciada a una boda que estaba enamorada de su hermano y por ello acribilló a los protagonistas sobre el
pastel de novios a mitad de la historia.
Aquella masacre nos cambió el chip. Nos demostró que el melodrama
tradicional ya no podía competir contra la crudeza de la realidad que se vivía
en la calle. El público de los 80 y 90 empezó a exigir historias que dolieran,
que perturbaran y, sobre todo, que no nos dieran respuestas fáciles.

Tragedia en la boda de Marisela y Fernando
Imagen IA Gemini
Te quiero invitar a abrir conmigo un baúl de recuerdos muy
oscuros. Durante futuras entradas, te compartiré partes de este ensayo, analizando esos
desenlaces que nos dejaron helados: desde el misterio del cambiazo de identidad
de Lucero en Lazos de Amor, hasta la impunidad más cínica de los
villanos que se salieron con la suya.
Prepárate, porque en este hilo vamos a hablar de muchas telenovelas, de las mentes maestras de los personajes más obscuros vestidas de novia, te escribiré sobre alguien que cometió los crímenes más atroces vestida de novia... y nunca pisó la
cárcel. ¿Te suena el nombre de Doña Berenice?
Cuéntame en los comentarios si tú también quedaste traumado con la boda
de Amor en silencio o cuál ha sido el final que más te ha perturbado.
Nos seguimos leyendo.
Te quiero mucho

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